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Garantizando la seguridad en los quirófanos, y remarcando la importancia de poner al mismo nivel la asistencia de pacientes COVID y NO COVID en todos los hospitales españoles

La Asociación Española de Cirujanos (AEC) y la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (SEDAR), se han dado cita hoy en un encuentro virtual con dos objetivos principales: poner el foco en la reactivación de la actividad quirúrgica en España (agravada por la pandemia) y aportar soluciones para garantizar la salud y la seguridad en los quirófanos. En esta reunión, que ha contado con la colaboración de la compañía Medtronic, se ha presentado un protocolo elaborado de forma conjunta por ambas sociedades, llamado “Recomendaciones para la programación de cirugía en condiciones de seguridad durante el periodo de transición de la pandemia COVID-19”, cuyo fin es garantizar la seguridad de los quirófanos españoles durante pandemia.

Avalado por la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS), el encuentro ha contado con la participación del Dr. Salvador Morales, presidente de la Asociación Española de Cirujanos (AEC) y jefe de la Unidad de Innovación y Cirugía Mínimamente Invasiva del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla; el Dr. Javier García, presidente de la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (SEDAR) y jefe de Servicio de Anestesiología, Cuidados Críticos, Quirúrgicos y Dolor del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Madrid; el Dr. Antonio Planas, secretario general de la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (SEDAR), y Jefe del Servicio de Anestesiología y Reanimación, Hospital Universitario de la Princesa de Madrid; y el Dr. Tomás Cobos, Vicepresidente primero de la Organización Médico Colegial de España. Además, ha sido moderado por Javier Granda, periodista especializado en salud y vocal de la junta directiva de ANIS.

El importante impacto de la COVID-19 en los quirófanos españoles

La rápida propagación de la COVID-19 durante los últimos meses en nuestro país, y el elevado número de casos que han requerido ingreso en las plantas de hospitalización, ha obligado a muchos hospitales españoles a redistribuir los recursos para atender de forma inmediata a los pacientes más graves infectados por el virus. Este hecho ha provocado un aumentando de las listas de espera para intervenciones quirúrgicas de pacientes con diversas patologías, originando como consecuencia la reducción significativa de la actividad en quirófanos para poder realizar únicamente las intervenciones más urgentes.

En España, según un informe1 realizado por la Secretaría General de Salud Digital, Información e Innovación del Sistema Nacional de Salud de España, más de un 33% de pacientes que están actualmente esperando una intervención lleva más de 6 meses, lo que conlleva una media por encima de 170 días. En este sentido, en algunas Comunidades Autónomas la situación se agrava y puede incluir superar el año de espera1.

Según los expertos, si se aumentase la actividad de los quirófanos en un 20%2, aun tardaríamos una media de 45 semanas en recuperar la actividad perdida durante el pico de la pandemia. Y es que, durante el pico de las 12 semanas iniciales de pandemia, se cancelaron más de 28 millones de operaciones en el mundo, lo que supone una ratio del 72% respecto al mismo periodo del año anterior.1

En este sentido, cabe destacar la atención especial que tuvieron los pacientes oncológicos que fueron atendidos a pesar de las circunstancias para no comprometer su vida. Según ha afirmado el Dr. Salvador Morales “en la mayoría de los hospitales, y a pesar de que el curso de la pandemia ha sido muy dispar en los diferentes puntos del territorio español, hemos intentado sacar adelante a aquellos pacientes preferentes, como por ejemplo los oncológicos, donde un retaso podía comprometer la salud del paciente”

Aun así, el porcentaje de cancelaciones en el ámbito oncológico a nivel mundial fue del 37%1, pero siempre en decisiones consensuadas por comités multidisciplinares donde no se comprometía la progresión de la enfermedad. Asimismo, el problema de la lista de espera quirúrgica dista mucho de ser homogénea en los diferentes territorios, ni tan siquiera en las distintas especialidades por territorios. De hecho, se observa una tendencia a una mayor dispersión con respecto a la media creciente, en la mayoría de los parámetros estudiados1.

Las cancelaciones y retrasos en las cirugías oncológicas tienen graves consecuencias en los pacientes, según remarca el Dr. Javier García: “Los pacientes oncológicos a los que se les retrasa su cirugía 4 semanas presentan un incremento de la mortalidad de alrededor un 10%. Riesgo que sigue aumentando de forma acumulativa cuanto más tiempo tarde en comenzar su tratamiento”, según una reciente publicación del BMJ, de la Dra. Timothy P Hannade del Queen’s University en Kingston, en Canadá, que estudió las consecuencias de retrasar la cirugía en 1,3 millones de pacientes oncológicos.

PREOCUPACIÓN y MIEDO: Sentimientos comunes a la hora de someterse a una intervención quirúrgica

Estos preocupantes datos han generado incertidumbre entre los profesionales de la salud dentro de los quirófanos. Además, por la parte que respecta a los pacientes, existe otro problema añadido y es el miedo de contagiarse de la COVID-19 durante una intervención quirúrgica. En este sentido, algunos enfermos han llegado a ver con cierta preocupación el hecho de intervenirse bajo estas circunstancias. Incluso algunos de ellos, han preferido retrasar algunas operaciones no tan prioritarias, a pesar de poder sufrir un deterioro de su salud con dicha postergación.

Al hilo de este problema, el Dr. Salvador Morales comenta: “muchos pacientes, a los que llamamos las segundas víctimas de la pandemia, han sentido miedo de ir al Hospital o han dejado de lado sus consultas médicas, retrasando por consiguiente intervenciones quirúrgicas que eran necesarias. Es por esto por lo que debemos poner al mismo nivel de importancia a los pacientes COVID y los NO COVID”.

En este sentido, el Dr. Antonio Planas destaca la buena gestión que se está haciendo desde los distintos hospitales españoles para reducir al máximo posible la transmisión de la COVID-19 cuando un paciente acude al hospital a someterse a una cirugía: “en los hospitales hemos creado circuitos independientes para separar a los pacientes COVID, de los que no presentan la infección activa. Por lo tanto, las medidas de seguridad para aquellas personas que acuden a una intervención quirúrgica están lo suficientemente trabajadas para garantizar el no sufrir infecciones del virus en los hospitales”.

Un protocolo guía para garantizar la seguridad de los pacientes que se someten a una cirugía durante la pandemia.

Para asegurar la seguridad de los quirófanos y seguir avanzando en toda la actividad programada, ambas sociedades han creado este protocolo de seguridad en los mismos (Recomendaciones para la programación de cirugía en condiciones de seguridad durante el periodo de transición de la pandemia COVID-19), teniendo en cuenta el escenario específico del hospital, la epidemiología del área, el riesgo del paciente y del procedimiento.  Las principales medidas que se recogen en el documento son:

  • Reducción del número de consultas presenciales prequirúrgicas mediante la potenciación de consultas telemáticas.
  • Inclusión de expertos en COVID-19 en la comisión quirúrgica de cada hospital. Estos expertos comprobarán la idoneidad de la indicación en cada paciente, la verificación del estatus COVID-19 de dicha persona que se va a operar y la disponibilidad de recursos materiales y humanos para cada intervención quirúrgica.
  • Identificación de un circuito independiente para cirugía programada en un entorno libre de COVID-19. De esta forma, se evita la infección entre pacientes, de pacientes a profesionales sanitarios y viceversa.
  • Cirugía programada por un equipo que mantiene de forma estricta las normas de seguridad para evitar contagios. Reorganización de la actividad de profesionales para la atención perioperatoria.
  • Vigilancia activa y separación del circuito de cirugía. Aislamiento de aquellos pacientes que desarrollen síntomas o signos compatibles con COVID-19.

Para los representantes de la SEDAR, todo el trabajo de los profesionales y de las sociedades científicas participantes en la creación de este documento guía va dirigido a ser capaces de retomar toda la actividad quirúrgica en su normalidad en condiciones de máxima seguridad para los pacientes y para los profesionales. Este protocolo establece unos criterios concretos con el objetivo de que el profesional interviniente sepa priorizar dependiendo de la situación en la que se encuentre el hospital, además de estar adaptado a posibles situaciones cambiantes.

El Dr. Javier García, incide en un mensaje claro a la población “no demoren sus chequeos y revisiones médicas, acudan a los programas de detección precoz de cáncer, y confíen en los protocolos quirúrgicos actuales, los anestesiólogos vamos a estar siempre pendientes de su seguridad antes, durante y después de la cirugía.

Os Cuidamos: una campaña de concienciación para demostrar que los quirófanos españoles son seguros

Durante el encuentro se presentó la campaña de concienciación Os Cuidamos, puesta en marcha por la SEDAR, AEC y Medtronic, para concienciar y explicar estas medidas a la población general y demostrando que los quirófanos son espacios seguros.

Somos nosotros los que tenemos que transmitir, sobre todo desde las sociedades científicas, es ese concepto de tranquilidad, y Os cuidamos es una iniciativa en la que cirujanos y anestesiólogos nos unimos para lanzar un mensaje a los españoles: los quirófanos son espacios seguros. Hoy, más que nunca, abrazamos nuestra responsabilidad de mejorar y salvar vidas.” Ha concluido el Dr. Salvador Morales.

Equipo cirugía segura AEC-COVID de la AEC

Posicionamiento del Grupo de Trabajo «Cirugía-AEC-COVID» de la AEC

Posicionamiento del Grupo de Trabajo «Cirugía-AEC-COVID» de la Asociación Española de Cirujanos sobre la planificación de la actividad quirúrgica durante la segunda ola de la pandemia por SARS-CoV-2: la cirugía debe continuar

Nuestro país, al igual que muchos de su entorno, está viviendo una segunda ola de la pandemia por el virus SARS-CoV-2, de modo que la circunstancias a las que nos enfrentamos son diferentes y requieren de nuevo, un análisis profundo. Al igual que en el inicio de la pandemia, en estos momentos existe un aumento exponencial del número de casos registrados, de ocupación de camas de hospitalización y cuidados intensivos y de pacientes fallecidos por COVID-191. Esto ha motivado una
nueva declaración del estado de alarma en todo el territorio nacional2. Durante el primer pico de la pandemia existía un desconocimiento prácticamente completo y sin apenas evidencia científica que lo sustentara sobre el manejo de este tipo de pacientes. Por otro lado, hubo dificultades para establecer circuitos asistenciales apropiados tanto en hospitales como en centros de atención primaria, existiendo asimismo escasez de las pruebas diagnósticas requeridas. La necesidad de dar una respuesta asistencial a una situación sin precedentes en nuestra sanidad hizo necesarias una serie de medidas drásticas que incluyeron fundamentalmente una redistribución y priorización de los recursos tanto humanos como materiales para tratar a los pacientes afectados por la COVID-19.

Esta redistribución de recursos, a priori lógica y necesaria, tuvo una gran repercusión en la actividad programada y urgente de la práctica totalidad de servicios de cirugía de España, llegando a suspender su actividad quirúrgica programada por completo en algunos casos3,4, existiendo además un fenómeno de disminución inicial del número de cirugías urgentes debido tanto a una menor afluencia por miedo al contagio como a un retraso de la asistencia de los pacientes a los hospitales, lo que derivó posteriormente en la necesidad de intervenir pacientes con casos más evolucionados.

Si bien se logró detener tanto la curva de contagios como minimizar las consecuencias de la pandemia en cuanto a mortalidad y secuelas en pacientes infectados, dicha disminución de la actividad quirúrgica programada tuvo como consecuencias un retraso de muchas intervenciones5, lo que, en algunos casos, ha derivado en la realización de cirugías en estados de enfermedad más evolucionada. Este hecho tiene un mayor impacto en los pacientes oncológicos, aunque sin duda, y siendo más difícil de medir y determinar, este hecho también impacta en la patología benigna que precisa una atención precoz por el peligro de desarrollar cuadros más evolucionados6–8. Así pues, dentro del conjunto de las «segundas víctimas de la pandemia», los pacientes quirúrgicos constituyen una parte importante del mismo, sin olvidar por otra parte, los retrasos diagnósticos de este tipo de pacientes por la ralentización global del sistema sanitario.

Las diferentes sociedades científicas contribuyeron en ese momento y de forma decisiva a la redacción de diversas recomendaciones y guías de prácticas clínica9 con varios objetivos: para establecer las pautas de comportamientos de los profesionales sanitarios, tratar de ayudar a optimizar la distribución de los recursos disponibles dentro de nuestro sistema sanitario, crear circuitos específicos dentro de los hospitales que faciliten el manejo de la situación y también, para facilitar la toma de decisiones sobre la priorización de pacientes. En estos documentos se establecían diferentes escenarios dentro de la pandemia en función de la utilización de recursos, diseñando escalas para la priorización de pacientes en función de su enfermedad de base, incidencia local de la pandemia, riesgos asociados a una eventual coinfección por SARS-CoV-2 y complejidad del procedimiento10,11. Estas herramientas, algunas generadas por la propia AEC y validadas por otras sociedades12, han permitido reiniciar de manera segura y eficiente la actividad quirúrgica en nuestro país. Las recomendaciones efectuadas siempre han tenido un carácter dinámico y fueron diseñadas para adaptarse a diferentes contextos epidemiológicos y de presión asistencial. En ellas, se aboga por un modelo que regula la actividad quirúrgica de manera proporcional a los recursos disponibles, tanto humanos como materiales. Por todo esto, consideramos que estos parámetros deben seguir teniéndose en cuenta y guiando la toma de decisiones, especialmente ante situaciones con una creciente incidencia de casos nuevos de COVID-19, de manera que se traten de mantener los tratamientos quirúrgicos, en la medida de lo posible, sin que se suspendan o minimicen de manera unilateral.

Esta segunda ola de la pandemia nos llega con algo más de evidencia, aunque aún muy escasa, pero al menos con lecciones aprendidas que debemos poner en práctica. Sin duda, la situación va a volver a generar una exposición masiva de profesionales al virus, debiendo ser extremadamente cuidadosos en mantener las medidas de protección en nuestros hospitales para evitar la contaminación entre los compañeros y los pacientes, así como estar también muy alertas a nuestra responsabilidad en nuestro comportamiento a nivel social para evitar convertirnos en vectores de transmisión hospitalaria. Asimismo, debemos hacer una llamada a la población para que los pacientes y familiares sigan las normas básicas de comportamiento y protección dentro de los centros sanitarios para evitar el contagio y el desarrollo de infecciones nosocomiales. Actualmente tenemos más datos y recursos para detectar a pacientes asintomáticos portadores del virus en los que su identificación es clave ante el incremento asociado de la morbimortalidad como consecuencia del propio trauma quirúrgico en pacientes pauci/asintomáticos13.

De la misma forma que se hizo en el inicio de la pandemia, desde la AEC insistimos en la necesidad inexcusable de contar tanto con equipos de protección individual (EPI), como con herramientas para el cribado sistemático de pacientes y de profesionales. En este sentido, este nuevo pico trae consigo nuevos retos como son determinar el balance coste/efectividad de la enorme diversidad de EPIs empleados hasta ahora (sin que se haya podido determinar que los más aparatosos
sean superiores a los más cómodos), la obtención de pruebas diagnósticas más rápidas y precisas, determinar el momento óptimo de la intervención en pacientes con infección pasada o en asintomáticos con pruebas previas de cribado positivas o determinar los periodos de confinamientos prequirúrgica. Lo que es evidente es que debemos insistir en la necesidad de minimizar los contactos pre-intervención de los pacientes, así como el establecimiento de criterios de cribado inequívocos, incluyendo los pacientes intervenidos de urgencias y aquellos previamente ingresados que vayan a requerir una intervención no prevista inicialmente.

Desde del Grupo de Trabajo COVID-19, así como desde la propia AEC creemos que, si bien la pandemia va a requerir de nuevo una planificación cuidadosa y una respuesta extraordinaria por parte de los profesionales sanitarios, ni la sociedad en su conjunto ni la propia comunidad científico-médica entenderían que dicha respuesta sea la misma que se dio en el primer pico de la pandemia. Debemos conseguir detener la COVID-19 sin que esto vuelva a suponer una paralización del
resto de actividades, especialmente la quirúrgica y los circuitos para diagnosticar entidades potencialmente curables, ya que, si no, las consecuencias van a ser incluso peores que las generadas por el propio virus. Del mismo modo que en la primera fase, el conjunto de los cirujanos volverá a estar a disposición de nuestro sistema sanitario volviendo a aportar todas las competencias de una especialidad polivalente como la nuestra y la innegable vocación de servicio que define a nuestra profesión.

Appendix A. Anexo 1. Componentes del Grupo de Trabajo Cirugía-AEC-COVID

Josep M. Badia, Inés Rubio Pérez, Esteban Martín Antona, Sandra García Botella, Mario Álvarez Gallego, Elena Martín Pérez, Sagrario Martínez Cortijo, Isabel Pascual Miguelañez, Lola Pérez Díaz, Jose Luis Ramos Rodriguez, Eloy Espin Basany, Raquel Sánchez Santos y Victoriano Soria Aledo.

BIBILIOGRAFÍA

  1. Situación de COVID-19 en España. Ministerio de Sanidad [consultado 27 Oct 2020] Disponible en: https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov/situacionActual.htm
  2. Real Decreto 926/2020, de 25 de octubre, por el que se declara el estado de alarma para contener la propagación de infecciones causadas por el SARS-CoV-2. [consultado 27 Oct 2020] Disponible en: https://boe.es/boe/dias/2020/10/25/pdfs/BOE-A-2020-12898.pdf
  3. Álvarez Gallego M, Gortázar de las Casas S, Pascual Migueláñez I, Rubio-Pérez I, Barragán Serrano C, Álvarez Péña E, et al. SARS-CoV-2 pandemic on the activity and professionals of a General Surgery and Digestive Surgery Service in a tertiary hospital. Cir Esp. 2020;98:320–7 [Article in Spanish].
  4. Cano-Valderrama O, Morales X, Ferrigni CJ, Martín-Antona E, Turrado V, García A, et al. Acute Care Surgery during the COVID-19 pandemic in Spain: Changes in volume, causes and complications. A multicentre retrospective cohort study. Int J Surg. 2020;80:157–61.
  5. Dell AJ, Harky A, Yıldız A, Lunevicius R, Giorgakis E, Viswanath Y, et al., COVIDSurg Collaborative. Delaying surgery for patients with a previous SARS-CoV-2 infection. Br J Surg. 2020. http://dx.doi.org/10.1002/bjs.12050.
  6. Turaga KK, Girotra S. Are We Harming Cancer Patients by Delaying Their Cancer Surgery During the COVID-19 Pandemic? Ann Surg. 2020;2. http://dx.doi.org/10.1097/SLA.0000000000003967.
  7. O’Leary MP, Choong KC, Thornblade LW, Fakih MG, Fong Y, Kaiser AM. Management Considerations for the Surgical Treatment of Colorectal Cancer During the Global Covid-19 Pandemic. Ann Surg. 2020;272:e98–105.
  8. Madan A, Siglin J, Khan A. Comprehensive review of implications of COVID-19 on clinical outcomes of cancer patients and management of solid tumors during the pandemic. Cancer Med. 2020. http://dx.doi.org/10.1002/cam4.3534.
  9. Balibrea JM, Badia JM, Rubio Pérez I, Martín Antona E, Álvarez Peña E, García Botella S, et al. Surgical Management of Patients With COVID-19 Infection Recommendations of the Spanish Association of Surgeons. Cir Esp. 2020;98:251–9.
  10. Davis SS Jr, Williford ML, Isenburg S, Klopman M, Sweeney JF, Boden SD. A scalable tool for adjudication of time sensitive cases during COVID-19 pandemic. Surg Endosc. 2020;1–9. http://dx.doi.org/10.1007/s00464-020-08073-7.
  11. Prachand VN, Milner R, Angelos P, Posner MC, Fung JJ, Agrawal N, et al. Medically Necessary Time-Sensitive Procedures: Scoring System to Ethically and Efficiently
    Manage Resource Scarcity and Provider Risk During the COVID-19 Pandemic. J Am Coll Surg. 2020;231:281–8.
  12. Morales-Conde S, Balla A, Álvarez Gallego M, Aranda Narváez JM, Badia JM, Balibrea JM, et al. A dynamic scale for surgical activity (DYSSA) stratification during the COVID-19 pandemic. Br J Surg. 2020. http://dx.doi.org/10.1002/bjs.11870.
  13. Knisely A, Zhou ZN, Wu J, Huang Y, Holcomb K, Melamed A, et al. Perioperative Morbidity and Mortality of Patients With COVID-19 Who Undergo Urgent and Emergent Surgical Procedures. Ann Surg. 2020. http://dx.doi.org/10.1097/SLA.0000000000004420.

José Ma. Balibrea* y Salvador Morales-Conde
Grupo de Trabajo Cirugía-AEC-COVID^
Spain

* Autor para correspondencia.
Correo electrónico: balibrea@gmail.com (J.Balibrea).
^Los nombres de los componentes del Grupo de Trabajo Cirugía-AEC-COVID se pueden consultar en el Anexo 1.

https://doi.org/10.1016/j.ciresp.2020.10.013
0009-739X/
# 2020 AEC. Publicado por Elsevier España, S.L.U. Todos los derechos reservados.

 

Cómo citar este artículo: Balibrea JDTDDIFFDM, Morales-Conde S. Posicionamiento del Grupo de Trabajo «Cirugía-AEC-COVID» de la Asociación Española de Cirujanos sobre la planificación de la actividad quirúrgica durante la segunda ola de la pandemia por SARS-CoV-2: la cirugía debe continuar. Cir Esp. 2020. https://doi.org/10.1016/j.ciresp.2020.10.013

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Protocolo de preparación de una operación

Si tengo que operarme, la mejor prevención es el autocuidado: mantén un control riguroso de las medidas de distanciamiento físico y protección las dos semanas previas a la cirugía para disminuir las posibilidades de infección.

Confía en tu equipo sanitario
Evaluará tu estado de salud, las condiciones del centro y las características de cada intervención.

Se te realizará una primera evaluación de tu situación y antecedentes
Será con algunos días de antelación para detectar síntomas o riesgo de COVID-19.

Se te realizará un despistaje de infección activa
Será mediante una PCR lo más cercana posible a la cirugía, en los casos en que esté indicada.

Se te informará de los riesgos, beneficios y consecuencias
Riesgo de contagio y complicaciones derivadas; balance beneficio-riesgo y consecuencias de suspender o retrasar la intervención.

El procedimiento siempre se llevará a cabo por personal especializado y plenamente capacitado
Reubicar los recursos humanos no supondrá ningún inconveniente.

Se intentará reducir el tiempo de estancia en el hospital, siempre manteniendo la seguridad
Se evaluará el soporte sociofamiliar y asistencia domiciliaria disponible para una posible alta precoz, siempre que sea posible.

Los acompañantes y visitas estarán restringidos
Esta medida se llevará a cabo durante la estancia hospitalaria.

Seguimiento de las recomendaciones médicas y de prevención
Tu equipo sanitario te las explicará a ti, como paciente, y a las personas que convivan contigo.